Home Universidad El Motor de la Reforma: La Universidad Pública y el Compromiso Estudiantil frente a los Desafíos del Presente

El Motor de la Reforma: La Universidad Pública y el Compromiso Estudiantil frente a los Desafíos del Presente

El Motor de la Reforma: La Universidad Pública y el Compromiso Estudiantil frente a los Desafíos del Presente

Por Luciano Reynoso Quadro*

La Universidad Nacional de La Plata no es simplemente una casa de altos estudios; es un faro de conocimiento, un motor de ascenso social y una herramienta fundamental para el desarrollo soberano de nuestra Nación. En el complejo contexto socioeconómico que atravesamos, donde los pilares de lo público se encuentran en constante debate y la realidad golpea el tejido social, nuestra Universidad se erige como un bastión de oportunidades. Demuestra, con hechos concretos y gestión diaria, que la excelencia académica, la masividad y la inclusión social son caras de una misma moneda, innegociables para quienes concebimos a la educación como un derecho humano fundamental.

Herederos de los principios liminares de 1918, abrazamos una matriz profundamente reformista. Nuestra identidad se forja en la defensa irrestricta de la autonomía, el cogobierno, la gratuidad, el laicismo y la extensión universitaria. Estos no son postulados históricos que descansan en libros antiguos, sino herramientas vivas, de trinchera, que guían nuestra acción. En absoluta sintonía con la visión institucional que viene consolidando el proyecto de universidad que la conduce hace más de veinte años, entendemos que la educación superior del siglo XXI debe trascender los muros de las facultades para involucrarse orgánicamente en las problemáticas de su comunidad.

El reformismo de nuestra época nos exige pensar y construir una «Universidad Productora». Ya no alcanza únicamente con formar a los mejores profesionales del país; la universidad pública debe ser un actor protagónico en la planificación y ejecución de políticas de Estado. La creación de la fábrica de alimentos deshidratados, la planta de medicamentos, el desarrollo estratégico del Tren Universitario, la escuela de oficios y las viviendas estudiantiles son el testimonio vivo de un modelo de gestión que pone el saber acumulado al servicio de los sectores más postergados. Esta es la esencia de nuestra identidad: una institución que no mira para otro lado, sino que interviene, produce y transforma.

En este engranaje vital, la militancia estudiantil ocupa un lugar insustituible. A menudo, desde diversos sectores de poder, se intenta deslegitimar la participación política de la juventud, reduciéndola a la apatía, al individualismo o al mero tránsito burocrático por las aulas. Sin embargo, quienes caminamos los pasillos de nuestras facultades sabemos que la realidad es otra. La militancia es vocación de servicio, es empatía en acción y es la primera línea de defensa para garantizar que los derechos conquistados no retrocedan ni un milímetro.

Es el estudiante organizado quien vela por la calidad y la transparencia institucional. Es la militancia la que impulsa la actualización de los planes de estudio, la que exige mejores condiciones de cursada y la que tiende la mano solidaria al compañero que, asfixiado por la coyuntura económica, corre el riesgo de abandonar su carrera. No somos meros espectadores de nuestro tiempo ni clientes de un sistema educativo a la carta; somos ciudadanos universitarios, protagonistas plenos y constructores del futuro del país.

Hoy, más que nunca, el movimiento estudiantil tiene el deber histórico de ser el guardián de este modelo de universidad. En un escenario nacional que nos exige madurez, creatividad y un compromiso inquebrantable, nuestra respuesta institucional y política debe ser contundente: más participación, más diálogo, más trabajo en el territorio y una férrea defensa de la educación pública frente a cualquier intento de mercantilización.

La UNLP que defendemos y construimos todos los días es aquella que abraza a cada joven que llega a la ciudad con la esperanza de un futuro mejor, brindándole las herramientas materiales e intelectuales para transformar su realidad. Es la universidad que investiga, que produce, que integra y que enseña a pensar críticamente con sensibilidad social. En ese camino, la causa reformista que nos nuclea nos marca el norte indiscutible: estar siempre del lado de la educación pública.

El desafío que tenemos por delante es inmenso, pero la convicción de nuestra generación es inquebrantable. Seguiremos construyendo una universidad abierta, moderna y profundamente comprometida con su pueblo, demostrando que en cada aula, en cada laboratorio y en cada rincón de nuestra querida UNLP, late el corazón de una juventud dispuesta a transformar la historia.


  • Consejero Directivo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP. Secretario General de la Franja Morada Regional La Plata.

Fuente: Universidad Nacional de La Plata